Noé

 Mezcla de película sacra con película de ficción. De gran espectacularidad.

Lo más llamativo, por su ficción, son los ángeles-demonios que están para ayudar a los hombres. No es así; hay ángeles buenos que Dios ha puesto para ayudarnos, que al menos cada uno tiene uno: su custodio. Y hay ángeles malos, demonios, que desobedecieron a Dios, fueron castigados al infierno y buscan, por odio a Dios, el mal de los hombres: que desobedezcamos a Dios, vivamos apartados de El, y odiemos a Él, a sus criaturas y a la creación. El demonio está activo, pero es, con sus ángeles-demonios, como perros rabiosos, atados, que no nos pueden hacer mal si no nos acercamos. En cambio, el Ángel custodio, está junto a nosotros y en nosotros, ayudándonos a ser fieles a Dios y a los demás, en la medida que le tratemos y acudamos a el.

La actividad del demonio se puede ver en los masones, que  dan culto a Lucifer, ángel de luz, Satanás o demonio, a cambio de poder dominar el mundo; y ya lo hacen, dominan las instituciones internacionales: la ONU, la OTAN, el BM, la OMS,  la UE, el FMI, el Gobierno de numerosos estados en Europa, África, América, etc.

Por ejemplo, Truman, uno de los numerosos presidentes de EEUU masones, lanzó dos bombas nucleares contra civiles, en un crimen de lesa gravedad. Es un criminal de guerra. 

Kisinguer, masón, Secretario de Estado con varios presidentes de EEUU, llenó América del Sur con sectas masónicas para hacer desaparecer a la Iglesia Católica de allí.

Los masones eliminan a Dios de la cultura, de la sociedad, de las instituciones, por lo tanto de la persona.

Por lo tanto, la sociedad se está volviendo como antes de Noé. Ni respetan al hombre como hijo de Dios, ni su trabajo como el de Abel, ni el cuidado de la creación como mandó a Adán y Eva.

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